Ciudades estadounidenses frenan centros de datos de IA por crisis hídrica
Austin se suma a la ola de restricciones mientras estudios revelan que estos centros consumen agua equivalente a Los Ángeles, Phoenix y Washington D.C. juntas.
Austin, Texas, aprobó esta semana nuevas normas para limitar o prohibir la construcción de centros de datos de inteligencia artificial, convirtiéndose en la última ciudad en tomar medidas contra la expansión acelerada de estas megainstalaciones. El voto unánime del Consejo Municipal marca un giro en la política local frente a la presión de comunidades que advierten sobre el agotamiento de recursos hídricos y el incremento de costos energéticos.
La decisión de Austin responde a un informe de la organización Ceres que cuantificó el impacto ambiental de estos centros en siete estados clave: Virginia, Texas, California, Illinois, Georgia, Ohio y Arizona. Estas regiones concentran aproximadamente la mitad de todos los centros de datos del país, lo que las convierte en puntos críticos de análisis para entender las consecuencias de la expansión del sector.
Las cifras son contundentes. Los generadores eléctricos que abastecen estos centros extraen anualmente 3.4 billones de galones de agua dulce, cifra que supera la demanda anual de agua urbana de California —estimada en 8 millones de acre-pies— y representa aproximadamente 12 veces el consumo combinado de Los Ángeles, Phoenix y Washington D.C. Según la investigación, el 66% de las plantas hidroeléctricas en esos siete estados operan bajo estrés hídrico medio o alto.
Austin no es caso aislado. San Marcos, Texas, prohibió esta línea de negocios mediante su código de zonificación en junio, mientras que Durham, Carolina del Norte, y Cave City, Kentucky, implementaron moratorios temporales. Jersey City, Nueva Jersey, vetó recientemente que los centros de datos sean el uso principal de propiedades industriales. Estos enfrentamientos han escalado: al menos 37 personas fueron detenidas durante protestas contra centros de datos durante 2026, y en marzo unos 200 manifestantes se concentraron fuera de las oficinas de OpenAI, Anthropic y xAI en San Francisco exigiendo frenar el desarrollo de sistemas de IA más potentes.
La resistencia trascendió las ordenanzas municipales. En abril, legisladores de Maine aprobaron lo que habría sido el primer moratorio estatal del país sobre grandes centros de datos, aunque la gobernadora Janet Mills lo vetó por no exentar un proyecto específico en Jay. Pennsylvania, en tanto, implementó nuevos requisitos que incluyen reportes anuales obligatorios de consumo de agua y energía. Según Decrypt, al menos 75 proyectos propuestos por unos $130 mil millones enfrentaron oposición local a principios de 2026.
Para inversionistas y empresas del sector cripto que utilizan estos centros, la tendencia marca un escenario de regulación creciente en territorios estadounidenses de alto valor estratégico. Los gobiernos locales están ganando terreno frente a gobiernadores como Greg Abbott de Texas, cuyas medidas voluntarias son consideradas insuficientes por grupos de defensa. La próxima batalla se definirá en diciembre cuando Austin presente la primera fase de su ordenanza de cambios al Código de Desarrollo del Territorio.
La confluencia de presión ambiental, crecimiento del activismo y legislación estatal sugiere que la geografía de los centros de datos de IA seguirá contrayéndose en EE.UU. Habrá que monitorear cómo responden estados como Texas —tradicionalmente receptivos al sector tecnológico— cuando sus ciudades principales implementen restricciones efectivas.
Esta nota fue redactada en español por el equipo de noticiasdecriptomonedas.com con base en información publicada por Decrypt.
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